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Henry a Wallace — Part 5
Page 79
79 / 211
- +} simo Departamen-
- to de Estado buen
‘| veeino... CUAN-
DO el asesinato
; del [ider colom-
biano Gaytén, que
' iniciaraé los fu-
nestbos ftumultcs
de Bogoté en mo-
‘ mentos de inau-
€urarse la Con-
ferencia Paname-
ricana, fuera sa-
botaje rojo o no,
€s el casn que pu-
blicamente, en el‘
solemne Congreso
de los Estados Unidos, se hizo un
grave extrafiamiento a los funcio-
nari0os que se ocupan de la seguri-
dad politica del
ineficacia, al no haber sabido an-
ticipadamente que tales sucesos ocu.
‘rrirfan..... “POR lo visto, Norte-
américa y sue puntas de flecha—su
quinta columna para decirlo cla-
ramente— deben enterarse con an-
ticipacién sobre cada’ plan o suce-
so fortuito que ocurra en este He.
3d. E. Gaitan
7
misferio, que para eso, y también |
8e dijo en eI Congreso yanqui, di-
cha organizaci6n de “vigilancia pre-
ventiva” le cuesta muchos millones
anuales af doloroso Good-Neigh-
bor...., 4MERECE, entonces, tan-
to rencor Henry A. Wallace por
vishunbrar la férmula norteame-
ricana que evitar{a una contienda
inutil, por desear personalmente
que México y los demds paises con--
tinentales sean en realidad entida-
des independientes?..... jRUSIA, .
PE-
RO {podria un hombre cualquiera,
€n coneciencia, rechazar Ja pene
traci6én de hecho de su propio pais
para hacer propicio el imperialis-
mo de otra nacién lejana, exética,
4 minuto de medita-
BA). cién cuando, co-
mo buen mexica-
no, se quiera de-
nostar a Wallace
--»+.-LOS elogios,
actualmente, se
ensafian —puesto
que nada hay mas
destructivo que el
falso elogio—con-
tra el nuevo se-
cretario de Go-
bernacién, don
“Adolfo Ruiz Cor-
A. Ruiz ©.
tines, al congratularlo favorable-
mente por su importante nombra-
miento...., EL los recibe con su
terrible cara seria de siempre, co-
mo pensando que no es oro todo
Io que reluce y que los buenos de-
‘seos no valen lo que las buenas
obras..... OBRAS, més obras, es
Io que é1 queria —y deja muchas
por cercana conclusi6n~ como go-
bernador de Veracruz..... QUE-
RIA verlas todas antes de terminar
los pocos meses faltantes a su man-
dato..... JALAPA, en la replani-
ficaci6bn nor 6) Asaanas toe
impopular? @....
CONV-IEN-E un’ *
iban hacia uno de los hoteles. Al.
to fueron estruendosos. Pero ya no eran los arrogantes oficiales que
habian ‘entrado primero en Francia. Ya el ejército nazi estaba su-
friendo descalabros, y los oficiales. optaron por hacerse sordos y en-
trar precipitadamente en el hotel. on
Fuera de La Cannebiére, sitio donde se temfan manifestaciones
tumultuosas y reacciones violentas, en las calles se formaron peque-
fios cortejos con bandera desplegada: la vieja bandera de la Re-
publica, sin el escudo adoptado por el mariscal Petain, copia vil de
la fascista de Mussolini.
Con uno de esos pequefios desfiles tropecé al regresar. a mi ca-
sa al entrar la noche (en julio, en Francia anochece mucho mas
tarde que en México). Habitaba yo el piso m&s alto de la casa, Ape-
nas entrado, of una descarga de armas de fuego. Por la ventana
vi algo como un tumulto: Bajé precipitadamente y supe lo ocurrido.
Un. grupo en que Iban muchas mujeres, pasé frente a la oficina de
reclutamiento para el ejército nazi. No
i , el desprecio que ese movi-
, descarga. Cayeron manifes-.
tantes, heridos unos, -muertos otros, la mayor Parte mujeres.’Se su-
po quiénes habian sido los autores de la matanza: gangsters de ori-
gen italiano, bien conocidos en Marsella. Poco tiempos después, el
jefe de ia banda, perecfa asesinado en un tren de la Costa Azul.
Unico luctuoso y sangriento catorce de Julio que he visto en mi
vida, El siguiente, un aio después, Io pasé detenido en la ciudad
quedé ni el placer de escuchar
_ CRONICA DE PARIS
LA SERPIENTE DEL MAR
Por JOSE M. DEL VALLE
comienzos de-verano hacia su aparicién en otro tiempo, ja
A Serpiente de mar. trataba de un
can! les falta espacio a los periédicos para dar cuenta a sus
lectores de las continuas convulsiones. que agitan al mundo. Y la
-Serpiente da mar, descorazonada por el injusto olvido a que se
-la ha relegado, sin duda ha tomado la fatal decisién de suicidarse
ce mucho tiempo. cope cee
~~ Este afio, sin embargo, la serpiente dé mar ha
cer en los periddicos parisienses. Aunque nos apresuramos a decir
que no se trata de aquel inofensivo monstruo marino, que hacia
‘las deliclas de nuestros mayores en aquellos veranos demasiado
apacibles, tan alejados de los nuestros. Se trata de un auténtico
monstruo. De un monstruo con figura humana y hasta ‘elegante-
mente vestido de gris, ; ; .
Una tarde de_junio, este monstruo con fi ura humana y ele-
gantemente vestido de gris, descendié de un lufoso automévil fren-
te a la “Gare de l'Est”. Lievaba en la mano una n0 menos elegan-
te petaca. El elegante caballero y la también elegante maleta, atra-
vesaron varias dependencias de Ja estacién hasta llegar a la consig-
te-maleta qued6 alli depositada en manos de un em-
pleado, y el elegante caballero se ausenté, no sin antes manifes-
tar su_intencién de volver a recogerla en breve! pues entraba en
sus cAlculos viajar en un tren cuya hora de salida se hallaba fijada
para dos horas mAs tarde, - . '
Transcurrieron Jas dos horas sin que el elegante caballero die.
ra ja menor muestra de interés 5 Por la petaca. Y no sélo transcu-
rrieron Jas dos horas, sino que al cabo de dos dias, la maleta conti-
nuaba esperando initilmente que el caballero se decidiese a venir
a recogeria. Este lamentable olvido tenia, sin embargo, una justi-
ficacién: la maleta despedia un olor nauseabundo que
Ser nada agradable para el fino olfato de tan elegante Faballero.
Y cuando la petaca fué abierta el olvido cobré plena justif
en su interior se contenfia el] cadaver de una mujer joven aun, des-
oO y envuelto en una arpitlera. ;
No queremos entrar en detalles macabros. Sélo diremos que
los miembros han sido separados del tronco. Y como ya hemos
dicho que el caballero elegantemente vestido de gris es hombre de
memoria fragil, omitié, sin duda nor alvidn mater In anhare oo
to apareciéd un grupo de autos ocupados por oficiales de Hitler que“
fen iniciéd los silbidos,. que pron-.
hizo demostracién ruidosa. .
vuelto a apare .
‘icacién: ~
weet tek
fen he em
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BD,
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